Ser conscientes de en qué momento del día vivimos es importante y saber la hora es crucial para esa orientación temporal. El primer reloj de la historia documentado data de 1810, y fue creado por el maestro relojero Abraham-Louis Breguet para Carolina Murat, reina de Nápoles y hermana de Napoleón.
Desde entonces, la relojería clásica ha evolucionado hasta un gadget llamado smartwatch. Hoy puedes llevar en la muñeca un pequeño ordenador capaz de mostrar notificaciones, registrar actividad física y medir datos de salud. Entonces, ¿cuál merece más la pena? Te contamos las ventajas y desventajas de cada formato.
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Las ventajas del smartwatch
La principal ventaja de un smartwatch es que ofrece mucha más información que la hora y la fecha. Según el modelo, puede mostrar llamadas, mensajes, correos y avisos de aplicaciones sin que tengas que sacar el móvil del bolsillo. También puede servir para controlar la música, consultar indicaciones, realizar pagos y responder a determinadas notificaciones.
Otro de sus puntos fuertes es el seguimiento de la actividad física. Muchos relojes inteligentes registran pasos, distancia, calorías, sueño, frecuencia cardiaca y entrenamientos. Algunos incluyen GPS, electrocardiograma, medición de oxígeno en sangre o alertas relacionadas con cambios en los datos de salud. Estas funciones pueden ayudarte a conocer mejor tus hábitos, pero no sustituyen a un dispositivo médico ni a la valoración de un profesional sanitario.
El smartwatch también es útil para practicar deporte. Puedes salir a correr sin llevar el móvil, consultar el ritmo, controlar las pulsaciones y revisar después el recorrido realizado.
Los inconvenientes del smartwatch
Mientras que un reloj clásico puede funcionar durante meses o años con una pila, muchos smartwatches necesitan cargarse cada pocos días. El GPS, la pantalla siempre encendida y el seguimiento constante de la actividad pueden reducir todavía más la autonomía.
Otro inconveniente es que depende más de la tecnología. Las aplicaciones pueden dejar de ser compatibles, el sistema operativo puede quedarse antiguo y la batería interna pierde capacidad con el paso del tiempo.
También hay que tener en cuenta que un smartwatch puede recopilar información sobre tus desplazamientos, entrenamientos, sueño y ritmo cardiaco. Antes de comprar uno, conviene revisar qué datos recoge y dónde se almacenan y qué permisos necesitan sus aplicaciones.
Las ventajas del reloj clásico
Un reloj clásico solo necesita una pila que, dependiendo del modelo, puede durar aproximadamente entre uno y tres años. Después basta con sustituirla y comprobar el estado de las juntas si el reloj es resistente al agua.
Los relojes mecánicos y automáticos tampoco necesitan cargarse. Los primeros funcionan al darles cuerda y los segundos aprovechan el movimiento de la muñeca para mantener el mecanismo en funcionamiento.
Además, un reloj clásico puede durar muchos años. Un modelo bien cuidado se puede reparar, mantener y transmitir a otra persona. No depende de una aplicación ni de actualizaciones ni de la compatibilidad con un teléfono concreto.
También ofrece una ventaja estética. Un reloj tradicional puede ser un complemento que combine con la ropa, el trabajo o una ocasión especial. En muchos casos, se compra no solo para consultar la hora, sino también por su diseño, sus materiales y su valor emocional.
Los inconvenientes del reloj clásico
Un reloj tradicional no puede competir con un smartwatch en funciones. No muestra notificaciones, no registra entrenamientos, no ofrece indicaciones y no permite consultar información rápidamente. Si quieres conocer tus pasos, tu ritmo cardiaco o la calidad de tu sueño, necesitarás otro dispositivo.
Los relojes mecánicos también exigen más cuidados. Su mecanismo tiene numerosas piezas y puede necesitar revisiones periódicas, especialmente si pierde precisión, recibe golpes o se expone al agua. La frecuencia del mantenimiento depende del movimiento, la marca, el uso y el estado del reloj.
También hay que destacar que algunos relojes clásicos pueden resultar menos precisos que uno inteligente o uno de cuarzo. Un reloj automático puede adelantar o atrasar algunos segundos al día, mientras que un modelo de cuarzo suele mantener mayor precisión.
¿Con cuál quedarse?
Ambos tipos de reloj no son rivales, sino categorías de producto totalmente diferentes. Para gente deportista y nuevas generaciones, el smartphone suele ser un compañero más útil por toda la vida digital. Un smartwatch puede llegar a ser el mejor complemento de un móvil.
En MASMOVIL esperamos que te haya resultado útil descubrir esta comparativa reloj tradicional vs smartwatch. Como hemos visto, no solo es cuestión de gustos, sino de usabilidad y de tener claro para qué usamos el reloj que llevamos en la muñeca.