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Los ordenadores portátiles fueron creados para trabajar. En sus inicios, allá por los años 80, los ordenadores portátiles eran más raros de ver y usados, sobre todo, por personas de negocios que viajaban constantemente. Esa esencia inicial no se ha perdido, pero el uso de un portátil se ha ampliado con creces.

Ahora es usado por estudiantes, trabajadores de todo tipo y, por supuesto, por jugadores. Muchos usuarios eligen un portátil gaming como su equipo para echar unas partidas y competir online contra otros jugadores. Pero, ¿los portátiles gaming son realmente especiales o son portátiles normales “disfrazados” con lucecitas y una estética eléctrica?

Adrenalin Edition 01
Imagen: AMD

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La “magia” detrás de los portátiles gaming

Aunque hace años sí podíamos hablar de equipos que cambiaban básicamente su estética respecto a otros portátiles, hoy en día sí se ha creado un subgénero de portátiles gaming muy a tener en cuenta. Hay marcas como Lenovo, HP, Gigabyte, Asus y muchas otras, que se han especializado en desarrollar portátiles pensando primero en el juego y luego en todo lo demás.

Decimos esto porque no significa que un portátil gaming no sirva para otra cosa. De hecho, habitualmente son perfectos también para trabajar y hacerlo además con tareas pesadas como la edición de vídeo. Un portátil gaming integra en un solo dispositivo la pantalla, el teclado, la batería, la cámara web, los altavoces y el hardware necesario para jugar.

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Imagen: Adobe Stock

Si los comparamos con un PC de sobremesa

Que un portátil y un PC de sobremesa tengan una tarjeta gráfica con el mismo nombre no significa que rindan igual. Una RTX 5070 para portátil, por ejemplo, no tiene por qué ofrecer la misma potencia que una RTX 5070 de escritorio.

El motivo es físico. Un ordenador de sobremesa tiene más espacio, ventiladores grandes, mejor flujo de aire y una fuente de alimentación mucho más potente. Un portátil tiene que meter procesador, gráfica, batería, pantalla y refrigeración dentro de una carcasa fina.

Por eso las gráficas de portátil funcionan con límites de energía más bajos. Dos portátiles con la misma RTX también pueden rendir diferente según la potencia máxima que permita el fabricante, conocida como TGP.

De hecho, si no vas a moverte de casa para jugar, lo mejor es elegir un buen PC de sobremesa gaming, porque posiblemente te cueste bastante menos dinero que el mismo hardware en un portátil. La movilidad es la gran ventaja de los portátiles gaming, igual que los portátiles tradicionales.

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Imagen: Adobe Stock

Limitaciones y desventajas

Los portátiles gaming generan mucho calor porque el procesador y la gráfica trabajan muy cerca entre sí. Cuando juegas durante un rato, el sistema de ventilación tiene que expulsar aire caliente a gran velocidad. Los modelos más grandes suelen tener mejores ventiladores, tubos de calor más efectivos y más espacio para que circule el aire. Pero seguirán teniendo menos margen que una torre.

En un PC de sobremesa puedes cambiar la tarjeta gráfica, el procesador, la fuente de alimentación, la memoria RAM, el almacenamiento o la refrigeración. En un portátil, solo podrás ampliar la RAM y el SSD. Y ni siquiera eso está garantizado, porque algunos modelos delgados llevan parte de la memoria soldada a la placa base.

Entonces, ¿cuál merece la pena?

Un portátil gaming merece la pena si la movilidad es una necesidad real. Es una solución potente y versátil para quien juega en distintos lugares o necesita un único ordenador para todo. Pero, como hemos comentado más arriba, si siempre juegas en el mismo escritorio y buscas el mayor rendimiento posible por tu dinero, un PC de sobremesa suele ganar.

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Imagen: Adobe Stock

Queda claro que un portátil gaming no es solo cuestión de marketing, pero no debes dejarte llevar solo por las luces RGB o el diseño agresivo. Chequea primero su potencia real, el sistema de refrigeración, el TGP, la calidad de pantalla, el ruido y las posibilidades de ampliar RAM o almacenamiento.

En MASMOVIL, esperamos haberte ayudado a entender mejor cómo funciona un portátil gaming. Queda claro que no se trata solo de una etiqueta, ya que son equipos concebidos y desarrollados poniendo el juego por encima de todo.

¿Y tú? ¿Prefieres un portátil gaming o PC de sobremesa para jugar?